Dentro de las leyendas masónicas existe un personaje que posee pocas
referencias, escasas tal vez, si se tiene en cuenta la significación que
encarna. Igual ocurre en las sagradas escrituras respecto de Tubalcain.
A través del Génesis todo lo que sabemos de él es que fue hijo de
Lamech y Zillah, y poseía el cargo de "Instructor de todos los artífices
en el bronce y el hierro".
En el hebreo original no se logra hallar la versión común, pues lostesh no significa "instructor" sino "afilador"; el que afila instrumentos. Según parece, se puede traducir como "el que afilaba varias herramientas de cobre y hierro". O también podemos colegir la versión autorizada que ha consignado casi fundamentalmente la condición de Tubalcain, señalándolo como el padre de los artífices. Y ha sido de tal manera como fue introducido en la historia legendaria de la Masonería, desde tiempos muy remotos.
La "leyenda de la Fraternidad", donde se lo denomina "el fundador del gremio de herreros" es la primera referencia que se hace de Tubalcain. Esta parte de la leyenda la tomamos del Manuscrito de Dowland, ya que su ortografía es la más moderna, pero podemos afirmar, de acuerdo a estudios enciclopédicos, que el relato es particularmente el mismo en todos los manuscritos antiguos de las Constituciones.
En el hebreo original no se logra hallar la versión común, pues lostesh no significa "instructor" sino "afilador"; el que afila instrumentos. Según parece, se puede traducir como "el que afilaba varias herramientas de cobre y hierro". O también podemos colegir la versión autorizada que ha consignado casi fundamentalmente la condición de Tubalcain, señalándolo como el padre de los artífices. Y ha sido de tal manera como fue introducido en la historia legendaria de la Masonería, desde tiempos muy remotos.
La "leyenda de la Fraternidad", donde se lo denomina "el fundador del gremio de herreros" es la primera referencia que se hace de Tubalcain. Esta parte de la leyenda la tomamos del Manuscrito de Dowland, ya que su ortografía es la más moderna, pero podemos afirmar, de acuerdo a estudios enciclopédicos, que el relato es particularmente el mismo en todos los manuscritos antiguos de las Constituciones.
